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Como complemento
a toda la exhibición, contamos con la participación
de dos jóvenes aizkolaris, Rubén y Eneko, hijos del
desaparecido Nartxi Saralegi. Con 10 y 13 años, estos txikis
demuestran que la aizkora, lejos de ser una anécdota, pervive
y tiene su propio futuro.
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